
Siempre que hablamos de las características más notorias de los medios sociales -de hecho en el Club ya hemos tocado tangencialmente esto-, nombramos su calidad autoexpositiva, egocéntrica.
En algunos países se ha dado el debate de si ese egocentrismo estructural (ver el apartado "Egocentrismo estructural") produce una generación de jóvenes narcisistas; son muchas las voces de adultos que hablan de que el clásico “sube tu foto”, “sube tu vídeo”, “háblanos de tí” de los perfiles sociales fomentan el egocentrismo.
Recuerdo haber leído a Danah Boyd sobre este tema y coincido plenamente con su posición: los jóvenes no son narcisistas “
gracias a” los medios sociales, sino que gracias a estos medios vemos cuán narcisista es la formación que tanto escolar como familiarmente tienen esos jóvenes.
Esto no es nuevo, siempre se ha disparado contra la novedad y contra la juventud desde el conservadurismo; sucedió en muchas ocasiones en relación a muchos eventos culturales (letras, música, moda, política, videojuegos, etc) y siempre de la misma forma:
confundiendo causa con consecuencia.
Los medios sociales, modelados en gran medida por los usuarios, no “hacen” gente narcisista, sino que gente narcisista hace a los medios sociales.
Desde este punto de vista, los Social Media son la pantalla sobre la que se proyecta un film; nos permite ver un contenido, pero no es ella la que lo aporta.
Lo que quería recordar aquí es algo que también comentaba Danah y que hacía referencia a la búsqueda de fama en los soportes sociales.
Condujo una serie de entrevistas en donde usuarios sociales respondían porqué querían ser famosos; tras varios niveles de respuesta (“
quiero ser famoso porque no quiero trabajar”, “
quiero ser famoso porque la gente famosa tiene dinero”, “
quiero ser famoso porque ellos tienen las chicas/chicos que les apetecen tras ellos”...) la que surgía era:
“Quiero ser famoso para SER LIBRE”.
En el contexto de un chico 14-18, aún en el instituto o ya en un primer trabajo mal pago, viviendo con y harto de sus padres y sufriendo la enorme presión de “ser exitoso”, “ser alguien”, “agradar a quienes hay que agradar”, “formar parte de algo y no quedarse fuera”, el deseo de libertad es vital.
Y lo interesante de todo esto es que los usuarios utilizan a los Social Media como proyección virtual de sus deseos, como corrección de todas las asimetrías del “mundo físico”.
Desde este punto de vista, los nuevos medios sociales son la pantalla sobre la que se proyectan las vidas que las personas DESEARÍAN vivir.
Egocentrismo estructural.
Cuando se rompe el modelo de centro-periferia y nace la idea de red, de malla formada por conexiones entre nodos, si cada uno de esos nodos es una persona, lo que obtenemos es una estructura egocéntrica.
El modelo centro-periferia lo visualizamos claramente, por ejemplo, en un sistema planetario como el sistema solar, donde dado un centro (la estrella, el sol) un grupo de planetas giran en torno de él conformando la periferia.
Si la estructura no tiene centro, sino conexiones entre nodos, la importancia de cada nodo es mayor, su identidad es de más alto perfil, ya que no se define “a partir de un centro” sino de manera positiva, por sí misma.
En el contexto de las redes sociales, la importancia estructural del perfil social es enorme y polifuncional (provee la posibilidad de la conexión y el contenido entre muchas más) y por otra parte le “entrega el micrófono” al usuario al preguntarle básicamente quién es.
Este espacio de definición de la identidad, este tener que pensar “qué digo sobre mí” es una oportunidad de expresión egocéntrica que la vida offline muchas veces no provee.
***Añade a Meneame.net***
¡Necesitas ser un miembro de social media club madrid para añadir comentarios!
Participa en esta red social